jueves, 24 de mayo de 2012

Encuentro Psicodramático.

Una experiencia muy querida.


Sábado 19 de mayo de 2012.
Encuentro intimista, reducido grupo en el que se pueden crear vínculos. Vínculos dentro de la historia vincular del grupo, pedazo desprendido de su grupo matriz, para dar lugar a una matriz psicodramática propia, autónoma y propicia para la creación… in estatus nascendi.
Desde la cordialidad social, de a poco, los vínculos se estrechan, nace la confianza y la intimidad se hace propicia para las confidencias, para hablar de lo Divino y de lo Humano.
Existe interés y confianza para compartir historias personales, el emergente grupal se articula en torno a de las dificultades en las relaciones, especialmente el impacto de los otros sobre nuestra armonía. ¿Por qué en ocasiones nuestra armonía se perturba? Racionalmente entendemos el proceso, el problema, incluso sabemos cómo manejarnos con él, pero… nos sentimos mal, el miedo percibido en el otro, la demanda imposible de satisfacer, el reproche o el menos precio, estamos vacunados contra ellos, pero no deja de dolernos, nos trae angustia, tristeza, enfado.
Trabajamos sobre tres situaciones, aparentemente independientes, pero que comparten este emergente grupal.
En la primera de ellas el protagonista no alcanza a satisfacer la necesidad del familiar próximo, se entremezclan los problemas materiales, económicos, y los afectivos, se descubre una historia de abandono y pérdida que afecta a ambos, el protagonista quiere separar la demanda material de la afectiva, pero son inseparables, es necesario incorporar comprensión y renuncia, para que el cariño, apoyado sobre la aceptación, pueda fluir. Reconocer derechos en el otro difíciles de asumir, aceptar la autonomía e independencia del otro, dar más para llegar a recibir. La dramatización, a lo largo de una sucesión de tres escenas, permite vivenciar todos los procesos dolorosos que han dado lugar al alejamiento e incomunicación actual y permiten percibir los cambios que se puede ir incorporando para comenzar a trasformar la situación.
Se aprecia que no se ha podido alcanzar el núcleo del problema del protagonista, no obstante, se abren nuevos caminos que invitan a ser recorridos en los que se puede encontrar un alivio al sufrimiento y una mejora de la relación.
En la Segunda el protagonista siente la angustia cuando el reproche se hace presente, angustia que resulta paralizante y hace crecer el conflicto que se prolonga en el tiempo con gran sufrimiento. En este caso, en encuentros familiares el protagonista siente la necesidad de defender su espacio, del modo que sabe hacerlo, pero esta defensa da lugar a la ofensa en el otro, seguida del reproche y diferentes expresiones de menos precio hacia el protagonista que siente como pierde todo su valor siendo presa de la angustia paralizante. Esta escena actual con el familiar se enlaza con una escena de adolescencia en la que el padre, se muestra des-afectuoso, pensando sólo en sí mismo, y con reproches sancionadores hacia el protagonista. En esta escena el protagonista descubre porque le afecta tanto el reproche, la necesidad de diferenciarse de la figura del padre, necesidad que se prolonga en deseo de independencia entremezclado con interés por los otros y necesidad de aprobación. Regresando a la escena original el protagonista descubre la respuesta apropiada ante el reproche, modos más efectivos de cuidar de su autonomía personal y un modo más personal y positivo de mostrar el interés por los demás.
En la tercera escena, el protagonista tiene que acompañar a un familiar afrontando el temor a la muerte que les resulta angustioso. Se muestran las dificultades de relación que han tenido, el elevado grado de exigencia y una posible dureza afectiva que les ha acompañado en su relación. Se trabaja hasta en tres generaciones previas, observando el patrón relacional de disciplina y dureza afectiva a lo largo de las generaciones de ambos. La dramatización permite mostrar el afecto latente bajo la disciplina normativa, la dificultad socio cultural para mostrar en afecto en sus entornos. Se produce una reintegración de los afectos de modo que el protagonista puede recibir mensajes positivos de cada generación que le ayudan a superar su angustia, a sentirse mejor, liberado de temores ancestrales.
En la fase final, de elaboración y compartir experiencias vividas, se crea una atmosfera altamente propicia, intimista y favorecedora de la plena expresión humana, los vínculos se afianzan y hay libertad para abordar una variedad de temas desde los intereses personales hasta las preocupaciones sociales y universales. Es especialmente interesante la vinculación de las ideas de Moreno sobre el átomo social, y personal, sobre la matriz, en su enlace con un universo que no solo continúa siéndonos desconocido sino, incluso, debemos reconocer como inabarcable, para las capacidades humanas. Ante la inmensidad de la trascendencia, trascendencia más allá de los límites de nuestro conocimiento, o de nuestras capacidades, tanto personalmente, como en tanto que seres humanos, no nos puede caber más que el máximo respeto, por todo lo Divino y Humano.
Un afectuoso abrazo para todos los participantes.

jueves, 17 de mayo de 2012

Estimulando el Yo Auxiliar, (continuación del 27 de febrero).

El pasado 27 de febrero hablábamos del trabajo psicodrámatico usando Auxiliares del propio grupo elegidos por el protagonista para desempeñar un rol en su escena. Cuando comenzamos a trabajar con un grupo terapéutico, evidentemente, serán Auxiliares que carecen de un entrenamiento específico para realizar sus funciones psicodramáticas, por lo que se hace necesario realizar una labor de preparación previa, desde unas meras instrucciones sobre cómo deben actuar, hasta una completa preparación -sobre la marcha-, por inmersión, en la que puedan desarrollar las habilidades necesarias al mismo tiempo que se incorporan a las escenas.
Lo más evidente puede parecernos comenzar con una explicación, más o menos amplia, pero debemos observar el riesgo de que tales explicaciones coarten la creatividad y condicionen la espontaneidad para una participación necesariamente vivencial. Es por esto, que nos parece más recomendable que tal explicación, mínimamente necesaria, para comprender el trabajo que se va a realizar sea, al mismo tiempo, lo más escueta posible, breve y centrada en la representación a realizar.
Más importante que las explicaciones tendemos a considerar que es la vivencia experimentada a través de ejercicios específicos de caldeamiento para los Yo Auxiliares, estos los hacemos aún antes de iniciar la escena del protagonista, incluso antes de haberse hecho presente este, cuando todo el grupo desconoce quiénes serán Yo Auxiliares.
Lo más indicado es usar pequeñas escenas, espontaneas, en las cuales los participante se familiaricen con la representación, comiencen a mostrar lo que pasa en diferentes situaciones vivenciando lo diferente que resulta mostrar que contar. Seguidamente, en estas escenas se pueden introducir breves cambios de rol para que los participantes experimente lo que se experimenta al cambiar de rol, aprendiendo a diferenciar los aspectos que, inevitablemente, se trasportan del rol original, los que se toman del rol adquirido, los que no pueden tomarse, la dificultad para reproducir la genuina expresión del rol al que se cambia.
Todo ello permite tomar conciencia y experiencia de la necesidad de escuchar con atención, más que escuchar captar, al rol; para, llegado el momento, poder mostrar dicho rol del modo que sea útil al protagonista.
Una vez que mediante estas escenas el grupo se ha familiarizado, primero con el desempeño del rol y luego con el cambio del rol el grupo estará preparado para bordar su primer desarrollo psicodramático.
Es importante para el Director tener en cuenta que en estos casos de los tres papeles habituales del Yo Auxiliar: Desempeño de roles, Agente Terapéutico e Investigador Social, el primer objetivo es satisfacer el primero de ellos. La función de agente terapéutico deberá ir guida de la mano del Director quien a través de sutiles indicaciones será quien marque al Yo Auxiliar “amateur” el momento de añadir algo. Finalmente, la función de investigador social, probablemente no pueda ser realizada durante bastante tiempo, hasta no haber completado el proceso de adquisición de rol diferenciado en el grupo.
El desarrollo de la escena psicodramática, también está afectado por la participación de Auxiliares no entrenados. En primera instancia el Director debería orientar a los auxiliares para centrarse exclusivamente en la reproducción de los roles tal y como los presenta el protagonista. Esto supone hacer avanzar la dramatización de modo lento y seguro, siguiendo el esquema clásico en el que sólo el protagonista conoce a los roles “invitados”, es el quien muestra lo que hace, dice y siente cada rol en la escena.
Esto supone que la introducción de cada rol auxiliar en la escena comienza cuando el protagonista toma el rol incorporado y muestra su actuación en la escena, seguidamente el rol auxiliar es dirigido para limitarse a reproducir lo más fielmente posible el rol tal y como lo ha mostrado el protagonista, que no es poco.
Sistemáticamente el protagonista irá tomando cada rol y mostrando su actuación.
 Solo cuando todo los roles han sido mostrados la escena avanza.
Pero la cuestión es ¿cómo avanza la escena si todos los participantes se limitan a reproducir los roles presentados y asignados sin aportar nada nuevo?. Precisamente, esta es la clave del psicodrama clásico es el propio protagonista quien al desempeñar los diferentes roles alcanza una nueva comprensión de la escena y es el mismo quién sentirá la necesidad de incorporar los necesarios cambios, posiblemente tras experimentar en profundidad una variedad de emociones, eventualmente de alta intensidad.
La variedad de técnicas complementarias a las que puede recurrir el Director, son para el protagonista, y están a su servicio, son útiles en la medida que ayudan a vivir diferentes aspectos de la escena.
Hay que vivirlo para creerlo.

jueves, 19 de abril de 2012

Reflexiones para bien pensar.

Vendrán más años malos
y nos harán más ciegos;
vendrán más años ciegos
y nos harán más malos.
Vendrán más años tristes
y nos harán más fríos
y nos harán más secos
y nos harán más torvos.
Hoy queremos proponer algunas reflexiones para pensar, tomadas prestadas de Rafael Sánchez Ferlosio, del libro que lleva por título los anteriores versos, tomadas con el permiso de las reflexiones compartidas. Hoy más que nunca vivimos tiempos propicios para pensar. ¿Propicios? quizá los menos propicios, pero… más necesario que nunca.
¡Cómo os habéis equivocado siempre! Era al afán, al trabajo, al quebranto, a la fatiga; no al sosiego, ni a la holganza, ni al goce, ni a la hartura, a quienes teníais que haberles preguntado: <<¿Para qué seréis?>>.
Conforme a la moral de la perfección, el movimiento de la bondad cambia al sujeto en cada una de sus obras, le hace ser otro, nuevo, mejor y diferente cada vez. Ser bueno aparejará, entonces, dejar de parecerse a sí mismo, al menos un poquito cada día. En consecuencia, ya el mero seguir siendo idéntico a sí mismo es ser peor que uno mismo. Y complacerse en ello es abyección.
Todo ya se me va  antojando tan imaginario, que nada puede perder siendo fingido, como nada puede ganar siendo real.
Lo más sospecho de las soluciones es que se las encuentra siempre que se quiere.
Todo pura comedia: ni la cigarra era feliz cantando ni la hormiga necesitaba para nada el trigo almacenado, por necedad cantaba la primera, por necedad se afanaba la segunda.
¿Por qué me suscita siempre la impresión de un actor que sobre actúa quien declara no estar ejerciendo otro papel (rol) que el de objetivo expositor de la realidad o imparcial mensajero de los hechos?
El mundo se nos está volviendo tan ajeno y tan inhóspito, que pronto seremos los hombres, los terrestres mismos, los que mirando y señalando al planeta más remoto digamos: <<¡Mi casa! ¡Mi casa!>>.
Sin embargo…, ¡oh, sin embargo!, parecen adivinarse aquí y allá dispersas, débiles, inciertas huellas de que ha habido, de que ha podido haber, o por lo menos ha querido haber, alguna vez un mundo.
¡Oh! Que ilusión Querer, ideal sueño imaginario, despierta y comienza a querer, querer.
Lo llaman <<perro>> o <<rata>> para anticiparle, encima, la figura con la que un día podrán matarlo a palos. ¡Pobre burro!
El miedo a la muerte es lo que, al fin, hace a los hombres temer y acatar al Estado hasta la indignidad. Porque es una bestia que muere matando, todos la odian viva, pero más les aterra moribunda.
Quien dice de su enemigo: <<NO entiende más lenguaje que el de la violencia>> nos está descubriendo sin querer lo que, a su vez, de sí mismo se afana en ignorar: que él tampoco conoce otro lenguaje que ése. De lo contrario, no llamaría lenguaje al de las armas.
Cuando la acción se ha vuelto inercia y rutina, ya sólo la omisión es resistencia, deliberación y libertad.
El niño que osó decir <<El emperador está desnudo>>, ¡ay! Acaso estaba también pagado por el propio emperador.

martes, 27 de marzo de 2012

La Culpa Materna

Culpable por no ser suficientemente bueno.


Culpable ante el otro, ante la vida… ante sí mismo.


El protagonista siente que no cumple suficientemente, le resulta imposible negarse ante cualquier petición, decir no le hace sentir mal, sentirse culpable.

Lo interesante de este trabajo psicodramático es que no se trabaja sobre escenas reales, todo el trabajo se realiza en torno a las fantasías que vive el protagonista en la duermevela. No se trabajan sueños propiamente dichos, si no los diálogos que revive el protagonista cuando el insomnio le impide dormir.


La situación que propone el protagonista es una situación laboral, hay un importante trabajo que no va a dar tiempo a concluir por lo que el responsable pide trabajo extra al equipo, incluso durante el fin de semana, algunos compañeros se excusan alegando motivos personales inaplazables, pero el protagonista se ve atrapado, también tiene compromisos familiares pero no se atreve a decir que no puede trabajar durante el fin de semana; además de tener que trabajar se siente muy culpable, de modo ambivalente, por una parte porque el trabajo no estará hecho y por otra parte por abandonar a su familia.

Todo ello le produce mucha ansiedad que se traduce en varias noches de insomnio, lo que se expresa cargado de emoción. Por esto el director decide comenzar a trabajar por las noches de insomnio, pide al protagonista que describa como es ese tiempo en el que está en la cama dándole vueltas al problema sin poder dormir.

Tenemos la escena en la cama, a la que se incorporan roles auxiliares que representan los personajes con los que la protagonista va manteniendo diálogos. Su pareja que se queja del abuso laboral, los compañeros que presentan excusas, el responsable del trabajo que exige esfuerzos extra. El justificándose, descuidando la vida familiar, culpándose, enfadándose. La culpa toma su propio papel y se manifiesta como sensación física activadora, opresión y acción.
Se incorporan a la escena las voces familiares, mensajes de la madre remarcando las normas, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, primero la obligación y luego la devoción.

Mediante el Yo auxiliar que representa al responsable del trabajo se intensifica la exigencia, se hace más y más demandante hasta ser inabarcable, esta escalada de exigencia propicia el cambio en la respuesta, es imposible no poner límite, ahora puede incorporar la negativa ante la demanda creciente. Esta experiencia de negación se traslada al diálogo con la madre.

Se desarrollo a una secuencia de cambios de rol con la madre para confrontar su exigencia normativa, ahora el protagonista puede poner límites a la exigencia de su madre recuperando su autonomía, revalida su propio valor en sí mismo, su derecho a la libertad de elección y a su propia satisfacción.

Tras este trabajo con la figura de la madre puede volver a su dialogo laboral, ahora puede marcar sus limites desde su capacidad de decisión, puede hacerse responsable sin culpabilidad.
El trabajo realizado en la acción psicodramática posteriormente será completado en una elaboración personal durante el sueño, según informa días después el protagonista.

lunes, 26 de marzo de 2012

Elaboración Psicodramática: Conflicto en la pertenencia al grupo

Yo ante el grupo, la experiencia de rechazo, la angustia, el temor a no ser aceptado, parálisis, ausencia de iniciativa, falta de habilidad para el contacto social.
El protagonista presenta su conflicto ante grupos de profesionales con los que se relaciona habitualmente, experimenta dificultad para relacionarse en el grupo de iguales, temor ante figuras de autoridad, buscando refugio en el aislamiento, con una fuerte sensación de incomodidad y automensajes desvalorizadores.
Nos trae una escena manifiesta, en la se muestra en una pausa para el café de una reunión de trabajo, varios grupos se presentan y comentan de modo informal en un dialogo social. El protagonista siente estupor ante la situación, se ve incapaz de participar en el contacto social, observa desde lejos, sintiendo amenazante la situación. En un soliloquio muestra su dialogo interno, “otra vez aislado”. Denota falta de protección, inseguridad, miedo, no saber cómo iniciar el contacto ni como mantenerlo.
Buscamos antecedentes de esta incapacidad en el ejercicio del rol social. Pasamos a una escena de transición a la edad de 14 años. Un grupo de compañeros muestra su desprecio. Un abierto rechazo, que confirma una tendencia ya instalada hacia el aislamiento. El patrón de relación a esta edad es escuchar y no hablar. Elaboramos el temor a la expresión. El cambio de rol con los que rechazan muestra como esos silencios son vividos de modo incomodo y propician el rechazo. El protagonista puede elaborar como su presentación al grupo promueve rechazo, al mismo tiempo percibe su valor personal y su propia capacidad para mostrarse de otro modo. En esta fase hacemos una elaboración instrumental en la que puede comenzar a experimentar otros patrones de relación desde su propia acción, se asimila como el rechazo puede ser controlado desde sí mismo, no quedando expuesto a una voluntad ajena, fuera de control.
La elaboración intelectual resulta efectiva, pero es incapaz de eliminar el temor y la ansiedad, puede actuar de otro modo pero resulta inseguro, artificial, y no permite superar la incomodidad de la situación. Se hace necesario abordar el conflicto latente.
Se presenta una nueva escena, a los 5 años, con el nacimiento de un hermano, el protagonista es desplazado en la relación familiar, aquí se origina un fuerte conflicto de perdida, vivido como desamparo y culpabilidad, especialmente desde el padre. El valor perdido, la angustia de la maldad, la falta de protección, la pérdida del rol ante el igual y el refugio en el aislamiento culpable. En la elaboración dramática se recupera el rol protector de la madre, el padre otorga un nuevo permiso para ser ante el otro y se restaura el vínculo fraternal roto. El encuentro del Yo adulto actual con el Yo niño del trauma permite que el adulto fortalezca al niño y que el niño recupere la espontaneidad sobre el adulto.
El adulto, portador del poder y del permiso paterno, acompaña el niño hasta la escena de transición ante la cual da valor, confianza, derecho y permiso para su expresión espontanea, se hace capaz de responder al rechazo y de dar vigor al rol relacional que ahora pierde el temor y la ansiedad pudiendo expresarse de forma adecuada espontáneamente.
Finalmente, recuperamos la escena manifiesta en la que se consolida un nuevo patrón de relación experimentando el ser no sólo aceptado sino valorado y apreciado.

lunes, 27 de febrero de 2012

El Yo Auxiliar en la escena Psicodramática

El Yo Auxiliar, Actor, Agente Terapéutico e Investigador Social.
El Yo auxiliar realiza un papel esencial en la escena psicodramática, en primer lugar representa los roles que el protagonista necesita para mostrar completamente su escena, en este sentido está al servicio del protagonista y su norma es reproducir lo que el protagonista presenta, sin modificar ni añadir nada de su propia “cosecha”, lo que contaminaría la escena. En este sentido podríamos decir que su mejor cualidad es la empatía para situarse en el papel asignado y sintonizar sus emociones con las emociones presentadas por el protagonista en los distintos roles simbólicos que incorpora a la escena.
Por otra parte, esperamos que el Yo auxiliar sea agente terapéutico, en este sentido está al servicio del Director del Psicodrama. Pero inevitablemente este es un rol que entra en conflicto con el anterior. Se confronta con la paradoja ser fiel al protagonista o añadir su buen hacer para impulsar el proceso terapéutico, el buen Director sabrá modular esta función para que no desvirtúe la primera, pero la regla parece que, en todo caso, antes debe ser la fidelidad al protagonista que las buenas intenciones terapéuticas.
En tercer lugar, se enuncia la función de investigador social, quizá la más difícil de comprender y, por lo tanto de realizar. Pero aún Moreno destacó mucho la importancia de esta función en la cual no se trata de una investigación abstracta si no de la real y concreta investigación en la propia escena poniendo de manifiesto los contenidos latentes de las relación con el protagonista, se trata de un complemento de la mera actuación, como reproducción, además de reproducir el contenido manifestado por el protagonista el yo auxiliar puede poner de manifiesto el contenido latente, para hacer evidente ante el protagonista el resultado de la interacción mutua, el instrumento para ello es mostrar, poner en palabras y en acción, la emoción que activa la escena en el yo auxiliar cuidando de que sea una emoción legitima vinculada al papel desempeñado. Nuevamente esta es una función al servicio del protagonista que haciendo uso de los lazos tele permite al yo auxiliar revelar lo latente.
Una cuestión clave en la práctica es el uso de Yo auxiliares entrenados “profesionalizados” frente a Yo auxiliares del grupo. Parece que las funciones del Yo auxiliar tienen cierta especialización y requieren de cierto cuidado en su ejecución, necesitan un “saber hacer” que parece aconsejar el uso de Yo auxiliares entrenados, y en efecto así lo hacía Moreno en sus comienzos y durante mucho tiempo, pero actualmente en los grupos de formación y terapéuticos es más frecuente, probablemente por razones prácticas, el uso de yo auxiliares del propio grupo expresamente elegidos para cada papel por el propio protagonista.
Este uso de personas del grupo presenta la ventaja de la espontaneidad y de favorecer la proyección del protagonista a través de sus elecciones, lo que da un mayor significado simbólico y refuerza el vinculo entre el protagonista y los Yo auxiliares, aún a costa de incurrir en el riesgo técnico y la posibilidad de que el Yo auxiliar se aventure en terrenos creativos que desvirtúen la escena o lance mensajes que puedan perturbar al protagonista, indudablemente todo ello exige una grado de atención y rapidez de acción especial por parte del Director . En síntesis es un riesgo para el director que debe tener una gran capacidad y habilidad para reconducir a tiempo cualquier desliz de los Yo auxiliares.
La idea de incorporar Yo auxiliares del propio grupo, especialmente en los grupos terapéuticos y la confianza de que estos desempeñen adecuadamente las tres funciones hace necesario que el Director psicodramático realice una cuidadosa introducción del modo en que se va a desarrollar la acción dramática. Es necesario explicar claramente cómo se desarrolla la acción, como se elegirán actores que realizarán la función de Yo auxiliar y lo que se espera de ellos. Y explicarlo en un modo adaptado a la disposición y cualidades del grupo.
Intuimos la necesidad de incorporar ejercicios de caldeamiento específicos para los Yo auxiliares invirtiendo un tiempo y un espacio suficientemente amplio para preparar al grupo para el proceso psicodramático.
Ahora, necesitaríamos que se aporten ideas para el modo de hacer esta preparación de un grupo terapéutico para comenzar a trabajar con psicodrama, dejamos abierta esta cuestión en espera de ideas que podamos ir aportando, necesitamos palabras, expresiones, acciones y ejercicios de caldeamiento para introducir a un grupo terapéutico en el psicodrama y activar las cualidades de los participantes para que puedan actuar apropiadamente como Yo auxiliares sin haber seguido un entrenamiento específico previo. Todo un desafío.

jueves, 27 de octubre de 2011

El darse cuenta existencial en Psicodrama

Siguiendo la teoría de William Schutz sobre el desenvolvimiento personal en las relaciones interpersonales y el proceso del darse cuenta, entendemos el darse cuenta existencial como toma de conciencia sobre el estilo de vida personal que estamos llevando.
El darse cuenta existencial es la clave para determinar, decidir, si se quieren hacer cambios en la realidad existencial presente y en el estilo de vida para, esencialmente, dejar de atribuir o proyectar el descontento y sufrimiento personal en los demás y en el pasado, en los padres, en la fortuna, en las circunstancias, en el ambiente, etc., atribuyendo la existencia desafortunada en el aquí y ahora al entonces.
En su lugar, el darse cuenta existencial, permite tomar el “mando”, el timón o gobierno de la vida aquí y ahora, desde este mismo instante, para comenzar a decidir dentro del ámbito realista de decisión. Al fin y al cabo se trata de “ver” que el timón está ahí, disponible, solo falta empuñarlo.
Dentro de este ámbito de control podemos tratar las tres dimensiones interpersonales: Inclusión (pertenencia), Control (poder), Apertura (afecto).
Una de las principales potencialidades que podemos reconocer en la escena psicodramática, es facilitar este proceso del darse cuenta existencial, en vivo y en directo, bridándonos una oportunidad única para experienciar con las que son nuestras decisiones, que podemos cambiar, y las que son decisiones ajenas que quedan fuera de nuestro ámbito de control inmediato.

viernes, 21 de octubre de 2011

Crisis en los grupos de formación de Psicodrama

La idea publicada en la entrada anterior me trae el recuerdo de multiples dificultades y crisis sufridas, o disfrutadas ¿quién sabe?, en el desarrollo de los grupos de formación que se basan en una formación  vivencial directa.
Vivir, crecer, desarrollarse, parece que requiere sus crisis.
Ya sabemos que los grupos también tienen y siguen su propia dinámica y han de pasar por diferentes fases, altos y bajos, proximidad elástica, a veces muy unidos, a veces tan distantes. Doloroso, a veces, necesario siempre y con una recompensa final, la autonomía, la libertad, la capacidad para tomar las decisiones propias, ... en definitiva perder el miedo... miedo a ser y expresarse.
Pues bien, parece que nuestro los grupos de formación en psicodrama son especialmente vulnerables. También recorre este camino, a algunos nos ha quedado un cierta sensación de crisis tras poderosas jornadas formativas, pienso que es una sensación compartida y que por tanto tenemos que atenderla, dejarla fluir. Y es que los grupos de vivenciales no sólo nos dan una oportunidad de formación para nosotros, creo que representa el germen de algo más importante, que merece la pena cuidar, incluso por encima de nuestros puntos dislocados, ya que estos pasan, y sería lamentable que por cuestiones banales se pierda la oportunidad de ... librarnos del miedo.
Claro que para superar este paso quizá sea necesario matar al padre y que los hermanos se peleen; bueno necesario para que el grupo sea capaz de superar la dependencia y, con el grupo, cada uno de sus miembros, pero la salida siempre nos llevará a la responsabilidad de cada uno sobre nuestras propias acciones y al respeto por las acciones de los demás. Un camino de sentido único hacia la libertad y la autonomía.
 

Dinámica de la implicación personal Psicodrámatica

Transformación del Yo en los otros al Yo con los otros.

El grupo psicodramático tiene su propio código social -grupal-, que se fundamenta en la libertad de comunicación. Se puede expresar lo que se quiere y como se quiere, se pueden dejar aparecer los deseos y sentimientos, cualesquiera que sean, se puede plantear cualquier tema, por difícil y escabroso que sea, etc.

Este clima facilita un espacio –continente-, donde cualquier fenómeno humano, consciente o inconsciente se puede desarrollar y desplegar, cualquier sentimiento, siendo los principales y más comunes los de esperanza, culpa, vergüenza y temor.

Sin embargo, indicaba Anzieu: “cada uno quiere que Yo sea para él, lo que él espera, y maniobra para que Yo entre en su punto de vista, para avasallarme con su yo, reducirme a no ser más que un objeto de realización de sus deseos. Corro el riesgo de no existir más por mí mismo, de estar descuartizado entre tan diversas demandas; mi yo se desparrama, mi maravillosa unidad imaginaria se rompe, mi unidad especular se fragmenta; el espejo está roto en varios trozos que devuelven imágenes desfiguradas y diferentes.

Cuando los individuos que componen el grupo, angustiados por la imagen especular despedazada, han conseguido tranquilizarse, superar la angustia de castración y se aceptan como seres humanos, tal como son, experimentan una emoción común agradable, un sentimiento positivo del que pueden nacer pensamientos y acciones concertadas para descubrir la mutación que acaban de vivir. Invocan el sentimiento del nosotros, el nacimiento de una unidad superior a cada individuo y de la cual participan”.


-El grupo se libera y queda preparado para el crecimiento-

miércoles, 28 de septiembre de 2011

NOCTURNO

A la Noche,
algunas noches cuando voy a dormir, llevo el día,
pero ahora, desde hace algún tiempo, llevo mi pasado
a veces esto me impide el sueño,
cuando era pequeña llevaba el futuro
y me pasaba lo mismo.

Me levanto y veo más allá de mi balcón abierto
otro en la casa de enfrente, con su luz encendida.
Oigo algunos coches cuyas ruedas suenan suaves y rápidas en la calle.

Mi calle, por la noche, es como la calle principal de un pueblo,
la gente en la cama
y los cuentos de la gente en el aire de la noche.

Es una calle de Madrid.


martes, 27 de septiembre de 2011

Alcanzando las emociones profundas en el Psicodrama

Tras un breve parentesis, como muestra la imagen, volvemos con renovada fuerza e ilusión a retomar nuevas ideas en el BLOG del Psicodrama. Hoy queremos acercarnos con una reflexión sobre las emociones.



Sabemos que una de las principales claves del poder terapéutico del psicodrama es la vivencia experiencial a través del ROL, el sentimiento que despierta y la emoción que aflora en la representación.


Es importante observar como es frecuente que la vivencia inicial que informa el protagonista, cuando le preguntamos que siente, frecuentemente no es más que una primera capa emocional, aquella de la que él es consciente en ese momento y que representa su “adaptación” emocional a la situación o conflicto. Cuando el trabajo progresa es muy habitual observar cómo tras esa primera capa aparece la emoción profunda generalmente diferente de la anterior y mucho más intensamente vivida.



Las primeras emociones nos informan del conflicto actual, como el protagonista reacciona ante sus situaciones, el trabajo psicodramático sigue esta pista para buscar el origen de esa reacción dando paso a las situaciones originales en las que conformó tal respuesta, será en esa escena primera donde encontremos la emoción profunda que verdaderamente hace comprender el conflicto de fondo y despeja el camino para un cambio vivencial.



Recuperada la emoción profunda es fácil regresar a la escena inicial en la cual ahora no habrá dificultad para mostrar la emoción profunda que da pleno sentido a la escena.
Dentro de experiencias pasadas podemos encontrar muchos ejemplos de este proceso, ahora me viene a la memoria el siguiente:



Estamos trabajando sobre una dramatización imaginaría relativa a la relación madre e hija. Se trata de una madre que espera despierta a su hija post adolescente que llega al alba. Se evidencia el conflicto de la madre que se siente preocupada pero también ignorada y poco reconocida dentro de la familia, el trabajo psicodrámatico sobre esta escena lleva a la misma situación cuando esta madre era hija y como su madre muy inflexible no toleraba ningún retraso, aquí encontramos una nueva visión de su vivencia y la rabia que le producía la inflexibilidad de su propia madre. De este modo se puede hacer presente en la escena actual el sentimiento profundo de rabia, antes enmascarado y sustituido por preocupación.



En cierto sentido podemos interpretar este proceso como un signo de que -Tenemos emociones prohibidas que aprendemos a sustituir por otras-


viernes, 5 de agosto de 2011

La Escuela de Psicodrama de Vitoria Gasteiz Propone un nuevo curso en Madrid


VITORIA GASTEIZ SCHOOL PSYCHODRAM
Zerka T. Moreno

1er Ciclo talleres de PSICODRAMA
Clásico Moreniano
Ahora en Madrid, primer Taller de formación en psicodrama: Adquisición diferenciada del Rol, búsqueda vivencial del rol según teoría y práctica de Moreno, ajustado al programa formativo formulado por MORENO.
OBJETIVO: Desarrollo y entrenamiento del Rol de Psicodramatista, como instrumento  de trabajo en coordinación de grupos, orientación o promoción social, laboral, educativa y asistencial, entrenamiento de roles.
Director: Dr. D. Luís de Nicolás
Taller sábado 12 de Noviembre 2011
Horario: 10:00 a 20:00
Coste 110 Euros
   Más información:
  628 600 911

 Ahora en Madrid, primer Taller de formación en psicodrama: Adquisición diferenciada del Rol, búsqueda vivencial del rol según teoría y práctica de Moreno, ajustado al programa formativo formulado por MORENO.
OBJETIVO: Desarrollo y entrenamiento del Rol de Psicodramatista, como instrumento  de trabajo en coordinación de grupos, orientación o promoción social, laboral, educativa y asistencial, entrenamiento de roles.
Programa del Taller:
§  Origen y fundamentos teóricos del Psicodrama.
§  Como se inicia y organiza el trabajo en psicodrama.
§  Activación y caldeamiento en grupo de psicodramático.
§  Dramatización y desempeño de roles.
§  Diferenciación del Rol.
§  Manejo del bloqueo y su resolución.
§  El análisis de la vivencia tras la dramatización.
§  Trabajo práctico aplicado al trabajo con conflictos.
Metodología: El orden de desarrollo del contenido se adaptará para combinar adecuadamente actividades teóricas y prácticas de modo entrelazado.
Fecha del curso: Sábado 12 de noviembre.
Duración: 8 horas, en horario de 10:00 a 20:00
Precio: Gen 110 Euros
Información e Inscripciones: H-Amikeco 628 600 911
Horas de crédito válidas para recorrido formativo de la escuela Zerka T. Moreno, en sus diferentes niveles de Asistente y director de Psicodrama.