sábado, 29 de junio de 2013

Cambio de Rol <----> Cambio Terapéutico


El poder del Cambio de Rol


Está bien establecido y es comúnmente aceptado que el “Cambio de Rol” a lo largo del desarrollo de la escena psicodramática constituye el mayor potencial y poder de cambio terapéutico en el psicodrama mismo y en la terapia Psicodramática.

Cada escuela de psicoterapia se apoya en un proceso de cambio propio. En la terapia se actúa de diversas maneras para promover el cambio terapéutico, aquello que hace que la persona tome conciencia de alternativas y nuevas formas de afrontar determinados problemas y encontrar sus soluciones. Para lograr tal resultado cada escuela usa mecanismos, medios, métodos particulares que tratan de poner en marcha el proceso de cambio postulado por su propia teoría.

Así, por ejemplo, en el psicoanálisis clásico, el proceso de cambio subyacente es la elaboración analítica del material que aporta el paciente en la terapia, esto es lograr un nuevo significado para las ideas, preocupaciones, emociones, relaciones o acciones del paciente.

En la Psicoterapia Centrada en el Cliente, el proceso de cambio es de tipo narrativo, la propia narración del Cliente es la que hace descubrir las potencialidades no actualizadas del Cliente y liberar su potencial para el cambio auto-curativo.

En la Psicoterapia de tipo Gestáltico, el proceso de cambio se basa en la sucesiva entrada y salida del foco de atención de cada problema para poder observar las figuras relevantes en relación con su fondo en cada curso de acción.

Por su parte en la Terapia Cognitivo Conductual, es el cambio de las condiciones antecedentes y consecuentes de las conductas problemáticas lo que conseguirá cambiar esas conductas que incapacitan, causan daño y sufrimiento.

En nuestro caso, en el psicodrama el más poderoso mecanismo de cambio es el que se pone en marcha a través del “Cambio de Rol”, siguiendo las ideas de Moreno, es cuando me pongo en los zapatos del otro y tomo sus ojos para ver con ellos y al mismo tiempo le doy mis ojos para que pueda ver como yo veo, es cuando la escena cambia completamente. Mi “material” y su “material” cambian de lugar y adquieren un nuevo sentido, mi narrativa y su narrativa se combinan para generar una nueva narrativa integrativa de una nueva realidad que es el tu y yo relacional se hacen figura sobre un nuevo fondo, figura que es completa y compresiva de la realidad total, en la que las condiciones de la conducta tienen una nueva lectura y un nuevo efecto que necesariamente conlleva al ajuste de las consecuencias y su reinterpretación.

Ciertamente el Cambio de Rol dentro de la teoría clásica Moreniana, es un mecanismo de cambio muy poderoso que puede integrar muchos de los mecanismos postulados y usados en otras teorías de la Psicoterapia.

Pero desarrollar, de modo apropiado, el Cambio de Rol de modo intensivo a lo largo de la dramatización no es tarea fácil. Se hace lento y puede ser pasado, ya que implica una cuidada sistemática para que cada rol sea introducido desde su ejecución.

En el desarrollo del psicodrama es fuerte la tentación de abreviar y tomar el atajo de la explicación del rol en lugar de la ejecución del rol. Pero, no es lo mismo, será más rápido, pero no es igual y no tiene el mismo efecto.

Por eso se hace necesario tomarse el tiempo necesario y dejar que las escenas se monten,   organicen y desarrollen, a su ritmo, desde el protagonista dando tiempo suficiente para que pueda introducir el personalmente y desde su actuación todos y cada uno de los roles que van a participar.

No basta que el protagonista desde su puesto nos explique cómo es el rol de quien es llamado a intervenir para que seguidamente lo represente un Yo Auxiliar, esto puede dar la falsa apariencia de que el psicodrama se organiza de modo efectivo, el Yo Auxiliar puede comprender muy bien el rol asignando y hacer una interpretación escénica impecable, pero la interpretación escénica, por buena, emotiva y bella que sea no es lo que propiciará el cambio en el protagonista, lo que es al fin, el propósito del psicodrama.

Al hacer que el protagonista salga de su propio papel, tenga un movimiento real y físico para adoptar otra posición y desde ella muestre como actúa cada nuevo personaje, estamos comenzando a tener terapia, el protagonista no solo nos está mostrando como es el personaje sino que ya desde este momento está tomando su posición y percibiendo algo nuevo desde el punto de vista del personaje, algo que muy probablemente nunca antes había tenido ocasión de sentir. Es que ya está percibiendo y sintiendo como actúa esta persona y empezando a ver la realidad desde sus zapatos y con sus ojos.

 Y si en la introducción de cada persona en la escena psicodramática es importante que la realice el protagonista no simplemente explicando el rol, sino mostrando como es, aún es mucho más importante en todo el desarrollo de la escena psicodramática.

Es frecuente y una gran tentación dejar que el protagonista desde su rol aporte explicaciones sobre lo que hizo o debería haber hecho uno u otro de los participantes, fácilmente el Yo Auxiliar puede tomar al vuelo estas indicaciones e incorporarlas en la escena con gran realismo y fuerza dramática, pero ¿es esto terapéutico? Más bien no o al menos débilmente terapéutico.

Por el contrario, es un esfuerzo de dirección, quizá la mayor habilidad del Director de Psicodrama, ser capaz de modificar estas explicaciones, pidiendo sistemáticamente y de modo continuo al protagonista que deje su Yo Auxiliar en su lugar de la escena y que pase a ocupar cada uno de los roles para mostrar lo que piensan sienten y actúan de un modo completamente integrado y desde sí mismo. Esta fórmula es útil en la introducción de los personajes y preparación inicial de la escena.

Pero conforme avanza el Psicodrama, hay otro aspecto práctico importante en el desarrollo Clásico Moreniano, es como abordar el cambio de rol en la elaboración del núcleo conflictivo de la escena. En este caso, cuando el psicodrama profundiza en la escena, se han introducido los roles y se ha establecido al dinámica de relación e interacciones entre los distintos roles, normalmente nos centramos en las interacciones más nucleares del conflicto subyacente.

Seguimos apoyándonos intensivamente en el cambio de rol. Pero en este puto tenemos dos alternativas técnicas que dan lugar a un desarrollo y resultado diferente, podemos conducir el psicodrama de dos modos:

A) Como en la introducción de roles, en la interacción del protagonista con los otros roles, realizamos el cambio de rol, haciendo que el protagonista asuma el rol de la otra parte y dejando al Doble Auxiliar del Protagonista en su lugar mientras el Yo Auxiliar observa desde fuera para luego reproducir la acción mostrada.

B) Se realiza un cambio de rol completo, el Protagonista asume el rol del otro mientras el Yo auxiliar que lleva ese rol toma el rol del protagonista, a su vez el Doble Auxiliar del Protagonista acompaña y presta soporte emocional al protagonista en el rol que asume participando de la vivencia del protagonista desde el rol auxiliar.

Quizá pueda parecer una diferencia sutil de poco impacto ya que al fin lo importante es que el protagonista asuma el rol de la otra parte. Pero la realidad nos muestra que tiene un impacto más importante de lo que puede parecer y que tal y como introduce Moreno la segunda forma es mucho más eficaz y coherente, con mayor poder terapéutico ya que el intercambio completo de rol es lo que mejor ayuda a ver la situación desde el otro punto de vista.

En el segundo caso realmente se da el cambio completo, te doy mis ojos y tomo los tuyos, en el primer caso se da un cambio incompleto, tomo tus ojos y te aparto a un lado.

En apoyo del primer método puede parecer que sea más fácil, evita confusiones de rol cada Yo auxiliar esta siempre en su sitio y es el protagonista el único que se “pasea por los roles haciéndose cargo de las diferentes posiciones por sí mismo. Pero realmente falta el cambio de rol completo para el que se requiere que cuando Yo asumo el rol del otro, a la vez, el otro asuma mi rol, así puedo experimentar la asimetría de la relación desde ambas posiciones ya que no es sólo que Yo vea lo que el otro hace, necesito a la vez ver como el otro puede y de hecho ocupa mi espacio y como actuaría él desde mi posición. Este es el verdadero y pleno poder terapéutico del psicodrama, el reajuste que se produce al intercambiar los roles.

martes, 18 de junio de 2013

Roles Auxiliares No Profesionalizados



Seguimos a vueltas con la participación de los roles o Yo Auxiliares no profesionalizados en grupos terapéuticos naturales, seguimos experimentando cómo supone una dificultad de especial relevancia durante gran parte del desarrollo de los grupos. En nuestra experiencia nos cuesta mucho esfuerzo y muchas sesiones llegar a que el psicodrama en el que intervienen exclusivamente roles auxiliares del propio grupo natural, que no han sido entrenados, realmente comience a rodar fácilmente.


Ya en el comentario del 27 de febrero, que tuvo su segunda parte el 17 de mayo de 2012, reflexionamos sobre esta dificultad y aportamos lo que entonces eran nuestra visión, unos meses después, con otra experiencia acumulada, nos parece interesante volver sobre el tema con una visión quizás más pragmática sobre cómo hacer para favorecer el proceso.


Lo cierto es que pese a considerar las posibles ventajas de los roles auxiliares entrenados, o profesionalizados, la realidad es que frecuentemente, en los grupos de terapia naturales, no es posible contar con “profesionales del rol titulados”, no teniendo más alternativa que recurrir a los propios miembros del grupo para desarrollar todos los roles, desde el doble del protagonista hasta los roles más abstractos e inmateriales, aunque esto también aporta importantes ventajas de las cuales nos gusta destacar que realmente nos comprometemos con una terapia de grupo con el grupo y para el grupo, siendo el modo más efectivo de lograr que el psicodrama sea la terapia del grupo en el mejor de los sentidos propuesto por Moreno.


Tal y como comentamos en las anteriores reflexiones se hace necesario cierto entrenamiento de todos los miembros del grupo en el desempeño de roles, entrenamiento que realizamos en el grupo y forma parte de su desarrollo; en su momento proponíamos determinados juegos preparatorios con el desarrollo de pequeñas escenas o viñetas que ayuden a entender la dinámica del desempeño del rol y a coordinar la acción desde las indicaciones del Director (consultar entrada del 17 de mayode 2012).


Pero tal y como lo venimos experimentando esto, aunque necesario, no es suficiente, consideramos esencial cuidar la preparación y adoctrinamiento necesario de quien es llamado a representar un doble del protagonista o un rol auxiliar, en el momento en que ya es incorporado a un psicodrama completo.


Los riesgos constatados en la ejecución por parte de los roles auxiliares naturales son fenómenos tales como la distorsión del contenido y de las emociones asociadas, la invasión del rol, la sobreactuación, la contaminación del rol desempeñado con roles propios, la confusión del rol desempeñado con otros presentes en la escena, la distracción y extravío en la situación, la usurpación del rol del director, la intromisión de indicaciones y consejos para el protagonista, etc. Son muchas las posibles interferencias, lógicamente el Director estará atento para reconducir cualquiera de estas alteraciones, pero no siempre es fácil y desde que se presentan entorpecen el desarrollo del psicodrama, en el mejor de los casos lo hacen más lento y frecuentemente pueden llegar a bloquearlo sin que el director pueda manejar a la vez la dirección de los roles auxiliares, del protagonista y de la propia acción del psicodrama en curso.


Es por ello que consideramos muy importante anticiparse a cualquiera de estos problemas dedicando a tal fin un cuidado y tiempo especial en la incorporación a escena de cada uno de los roles auxiliares que van siendo elegidos por el protagonista. Es importante empezar bien para que luego la escena fluya bien.


Para ello proponemos una técnica adecuada para la incorporación de roles auxiliares a la escena a través de la cual queremos hacer tres cosas:


   1.- La insaculación del Rol.

   2.- Dar una Directriz genérica para la acción.

   3.- Sintonizar la Empatía del auxiliar con la escena protagonista.


De un modo u otro el Director debe saber trasladar o más bien implantar estas directrices en la incorporación de cada rol a la escena. En los 30 a 60 segundos que puede durar la incorporación de todos y cada uno de los roles auxiliares el director debe ser capaz de incorporar estas tres cosas.


Un ejemplo de cómo hacerlo:


Director: Quien podría representar el papel de Don Antonio.


Protagonista: …Hum… podría ser Manuel…


Director: Por favor Manuel, estaría bien para ti hacer el papel de Don Antonio.


Manuel: Esta bien… lo podría hacer.


Director: Bien acércate aquí. Ahora vas a desempeñar el papel de Don Antonio. [Realmente] Vas a ser Don Antonio (insaculación del rol). Por un momento deja a un lado tu propio modo de ser, ahora serás Don Antonio a todos los efectos, pensarás y sentirás como él (directriz genérica de actuación). Pero no sabemos como actúa Don Antonio, para que puedas ser Don Antonio, Juan [el protagonista] nos va a mostrar como actúa Don Antonio, observa atentamente como nos lo muestra Juan y trata de sentir las emociones que nos trae Juan y las que siente Don Antonio (Sintoniza la empatía).


Director: Juan, por favor, nos puedes mostrar cómo actúa Don Antonio, toma su rol y muéstranos cuál es su respuesta a esta situación, por favor, sitúate en el lugar que ocupa Don Antonio y muéstranos como es su respuesta. Manuel percibe atentamente la actuación de Don Antonio.


Juan: ejecuta el rol de Don Antonio… (con las indicaciones precisas del director hasta su conclusión)


Director (dirigiéndose a Juan): Bien Don Antonio, por favor, ocupe su lugar en la escena realice su actuación tratando de sentir como se siente Vd. respecto a esta situación y como se siente Juan al respecto (reiteración para sintonizar la empatía). Juan ocupa tu posición y desde ahí veamos lo que sucede.


El gran desafío del Director es trasmitir toda la fuerza del rol en una concisa y muy breve intervención pero de una importancia crucial para que el rol auxiliar “entre” realmente en su papel.

lunes, 17 de junio de 2013

Una Cometa que se Eleva


Este Blog se inicio el 25 de abril de 2011, hace poco más de dos años.

Dos días después lanzamos nuestro “Mensaje en una Botella” al ignoto océano de las ciber-redes. Hoy dos años y casi dos meses después queremos elevar una cometa al cielo manteniendo el mismo espíritu del compartir psicodramático, para decir “aquí estamos” y estamos dispuestos a seguir pensando el psicodrama en nuestras vidas y consecuentemente en nuestra práctica profesional, con un hilo tendido al que sumarse cualquiera que quiera compartir con nosotros desde su propio ser.

Por diferentes motivos el blog se interrumpió, o más bien entro en un impase reflexivo a finales de 2012, ahora siento que este receso ha permitido la maduración, ha evolucionado hasta producir nuevos frutos, retomar temas anteriormente abiertos e iniciar otros nuevos, por lo que me atrevo a elevar esta cometa al cielo en representación de estas nuevas ideas que traen nuevas reflexiones y contribuciones que desean ver la luz. Nuevo impulso al que conviene este signo y este medio.

De este modo queda renovado nuestro compromiso para seguir aportando reflexiones e ideas a este blog, al menos con carácter mensual, veremos si el compromiso se puede mantener, nuestra cometa así lo apoya.

Una cometa elevándose en el cielo, una cometa que es fuente de alegría e ilusión, también transporta este mensaje: “Compartir para Crecer – Compartir para Ser”.

Así es mi intención compartir lo que para mí ha sido y es de valor y recibir todo aquello que se me ofrezca, seguro que para ti es de valor y para mí lo será. No tenemos un gran Maestro, el Padre nos abandono hace tiempo, o quizá lo matamos, ¿quién sabe?, pero ahora el nosotros constituye el gran Maestro, seguro que nos aporta un valioso conocimiento, por eso esta cometa que se eleva es una señal para constituir este nosotros magistral, quien quiera unirse es bien venido, ya porque tome en su mano el "cabito" de nuestra cometa, ya porque acerque su propia cometa, todas juntas elevándose serán el signo del nosotros psicodramático en el que compartir es fuerza y seguridad para continuar el camino o para seguir elevándose.

Pero… ¿qué cabe compartir aquí?

Caben emociones, caben experiencias, también caben ideas y ejemplos, caben reflexiones y propuestas técnicas… cabe todo lo que cabe en el universo psicodramático: la vida misma en todo su ser.

sábado, 5 de enero de 2013

Duelo y celebración

Otro año más. 

Del viejo me despido.
Al nuevo lo recibo expectante de su juventud.
Nuevamente otro año más que nace sin saber lo que le espera. 

Reflexiono sobre lo que he vivido este año que murió y del que me despedí con un ritual que cada año realizo. 
A saber, reunión familiar, preparación de la fiesta de despedida, roces con la familia, apaciguamientos y finalmente festejo de la muerte del viejo (año) y gran celebración, con grandes comidas, cohetes, abrazos y besos, del nacimiento del niño (nuevo año). Hoy tiene tan sólo unos días y ya me parece muy conocido.

Mirando en qué me he dejado influenciar por los sucesos y personas que en el año anterior estuvieron cerca de mí, veo cosas bonitas: reuniones con amigos que resultaron satisfactorias, trabajos realizados que terminaron bien, amistades que pasaron por la casa donde vivo, amistades pasajeras que rozaron mi corazón y cómo no, amistades que siguen siendo y estando en él. 
Como logro de esta parte, veo que he sido capaz de abrir el corazón a personas que se han acercado y que lo han rozado y en ocasiones lo han tocado algo más y que han sido capaces de no lastimarlo. Sí me parece que hay sucesos que han dejado un poso, como café poco molido, más grueso que otros, y que me han enseñado que no siempre se está en sintonía y que no por eso la distancia se agranda. 

Mis deseos y esperanzas. ¡Sí! esta época en la que espero ser capaz de mantener mi confianza en las personas que, por una razón u otra entren en mi corazón o se acerquen a curiosear. Sujetaré  la puerta abierta para que pase quien quiera,  o mantendré la ventana abierta para que quizás (quien no se atreva a entrar por desconocimiento o temor) se asome por esa ventanita que he abierto y que no pienso cerrar. Pues este viejo, que ha muerto feliz, me ha enseñado que aunque en ocasiones me siento molesto cuando personas ajenas o extrañas miran dentro, y eso sé que es cosa mía, pienso que no hacen más que asomarse desde el desconocimiento para curiosear, pero sin maldad. Espero que esas personas que se acerquen, sean cuidadosas y sepan entrar o pasear por mi césped sin destrozarlo, pues me ha costado mucho tiempo y esfuerzo mantenerlo así. 
Lo planté hace tiempo con mucho cariño, lo he regado cada día para que se mantenga verde y lo más bonito posible cuando vengan amigos o visitas a verlo y lo he cuidado para que no se marchite ni se pudra. Sólo les pido a las personas que se asomen o entren, que por favor no lo dejen peor de lo que estaba antes de entrar.

Entre estas esperanzas se encuentran también las de poder seguir sembrando, a lo largo de este aún joven año, nuevas plantas, frutales, hiervas aromáticas, flores, que regando día a día y alejando los pulgones que las quieran estropear poder disfrutar de un buen manjar con los amigos que sinceramente se acerquen a compartir las viandas y la buena compañía.

Espero que salga un sol radiante y caiga una fina lluvia para que estas esperanzas crezcan igual que las flores y plantas  sembradas.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Conversaciones entre la Luna y el Sol


Diálogo entre grandes.

Un día estaban en el cielo, a la vista de todas las personas, la Luna y el Sol. 
Era un día más en el ciclo de la vida. Un día más pero con aspectos diferenciados de los otros días. Si era posible, los colores de la naturaleza brillaban con mayor intensidad.
La Luna se sentía plena, llena en su resplandor. El Sol brillaba como si nunca lo hubiese hecho.

De pronto el Sol le preguntó a la Luna -¿qué son esas manchas tan raras que tienes en tu rostro?
La Luna sorprendida por la pregunta le respond -Son cráteres producidos por los golpes que me han ido dando los fragmentos de otros satélites y planetas, y que por casualidad o por estar aquí me han ido impactando. ¿No los has visto antes? le preguntó al Sol.
-¡No!-, contestó el Sol. -Es más, me parece que te afean y no mereces estar en mi órbita-, le criticó el Sol.

La Luna se sentía dolida y apenas podía responder. Sentía que su compañero de viaje desde hacía ya bastante tiempo se había dado cuenta de algo que ella ya había aceptado y que consideraba una experiencia nada más, eso sí experiencia dolorosa, por los golpes que había recibido. Tras reflexionar sobre el por qué de la nueva propuesta del Sol, le dijo a éste.

- Hay cosas del pasado que no puedo cambiar. Creía que me conocías, ahora veo que tu luz me hacía percibirte como más grande y poderoso. Sin embargo, esta nueva visn de ti no me impide que te siga teniendo aprecio.  También he visto, ya hace mucho tiempo, que tú también tienes manchas y cráteres, y nunca pensé que te rechazaría por esto. Es más, si yo me muestro de esta forma es en parte porque tú me iluminas y por tanto soy quien soy entre otras cosas por los rayos de luz que reflejo, y esos rayos... Amigo mío, son tuyos.

Ángel 2012

sábado, 7 de julio de 2012

San Fermín.- ¿Problemas? Sí gracias.

Problemas personales y Relacionales.
Problemas que brotan de condiciones malsanas de la familia y la sociedad.
La persona infeliz lo es por las deficiencias de los grupos naturales en los que se crió, para recuperar la felicidad (salud –mental- ¿o general?) es preciso un grupo humano (terapéutico) donde restablezca su vitalidad personal íntima y su potencial social y cultural.
El grupo (aquí hablamos de psicodrama, luego psicodramático, aunque, ¿por qué no? Cualquier grupo) es un laboratorio vivencial en el que los protagonistas encuentran la oportunidad de revivir experiencias malsanas de su vida para reintegrarlas saludablemente con la cooperación de todo el grupo.

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"
Sigmund Freud, creador del psicoanálisis.

Un psicodrama fallido.

Porque también debemos reconocer nuestros fracasos, y para hacer realidad que los errores son lo que más nos enseña.
Presentamos un trabajo psicodramático que aparentemente no ha servido, lejos de ayudar parece haber aumentado la angustia y el malestar.
Unos días después de elaborar psicodramáticamente una escena presentada por un pequeño grupo, en la que uno de ellos se convierte en protagonista, este expresa su siguiente valoración de la experiencia vivida, en toda la crudeza de su literal expresión:
<< Esto es como sumergirse en la mierda hasta los ojos y regocijarse en ella, que claro, ya ves como sales... y luego te tienes que duchar. >>
Parece un  comentario que nos habla de una muy mala experiencia personal, que lejos de haber ayudado a recomponer una mala vivencia se ha limitado a recrudecerla, actualizar el sufrimiento ligado a la misma, con la única consecuencia de generar una necesidad de compensación neurótica que lave el sufrimiento para continuar sobrellevando la angustia; sin mirarla.
¿Por qué este resultado?
En primer lugar, probablemente, porque en este caso no se ha respetado el tiempo psicodramático del protagonista, en realidad el director se ha equivocado al permitir que la presión del grupo arrastre a un miembro a ser protagonista de algo que realmente no ha presentado para ser trabajado. Ciertamente no se ha opuesto, pero bien sabemos que no oponerse no es querer. Podemos asegurar que en este caso nos ha faltado un paso de caldeamiento necesario para que el protagonista de la escena desarrolle la necesidad de querer recomponer una vivencia que, indudablemente, para él fue muy importante y que ha definido un aspecto importante de su modo de asumir los roles relacionales.
Probablemente, en lugar de pasar, sin solución de continuidad, de la escena colectiva elaborada por el grupo a la escena personal, hubiera sido necesario un trabajo previo para favorecer la aproximación del protagonista a su escena, desde la labor de investigación social, que le hubiese permitido tomar contacto con todo el potencial emocional que le suponía, permitiendo en cada uno de los pasos percibir la emoción y validar si está preparado para confrontarla, si siente la necesidad de encontrar alternativas dentro de la escena y como consecuencia no solo presta su aquiescencia para seguir adelante, si no que realmente siente el deseo, y quiere avanzar, sobre la situación  vivida.
Quizás, desde otras posiciones teóricas, la vivencia emocional de este caso no sólo no sea cuestionable sino que incluso se considere muy adecuada y terapéutica, pero, precisamente, la práctica del Psicodrama Clásico Moreniano, en esto marca una diferencian, ya que no solo se trata de respetar los tiempos del protagonista si no que se parte de la convicción, de base existencial y humanista, de que el proceso terapéutico sólo es efectivo si se desarrolla en el  momento que la capacidad y potencialidad de la persona está preparada para realizarlo, sólo entonces el avance es efectivo, no exento de momentos difíciles incluyendo su emocionalidad y “sufrimiento” terapéutico, que en última instancia son necesarios, pero cuando están al servicio de las necesidades del paciente, no del terapeuta o del público.
Personalmente, lo que considero que aprendemos de este caso es la necesidad de respetar cada uno de los pasos del psicodrama, cuando la emoción nos lleva a abreviar, a saltarnos pasos, la acción deja de fluir, los sentimientos se hace innecesariamente angustiosos y dejan de estar al servicio del autentico proceso terapéutico. Esto, también es especialmente relevante cuando no respetamos el sistemático y, a veces tedioso, proceso del cambio de roles y permitimos que en lugar de que el protagonista nos muestre la actuación de cada uno de los roles de “su” escena, permitimos que simplemente los relate, desposeyéndolos de su emoción, o los improvisen los Yo Auxiliares desde su propia vivencia / escena interferente.

martes, 26 de junio de 2012

Seminario de Psicodrama Transgeneracional.

Una muy grata experiencia.
Sábado 12 de mayo y Domingo 13 de 2012.
Tenemos el placer de participar en el Seminario de Psicodrama Transgenracional que realiza en Madrid, Manuela Maciel, Directora de Psicodrama y Conductora de grupos desde hace 20 años. Formada en Psicogenealogía con la Profesora Anne Ancelin Schutzenberge.
En el Psicodrama Transgeneracional se trabaja con el coinconsciente familiar (J.L Moreno), las lealtades invisibles (Boszormenyi Nagy) y  los modelos repetitivos resultantes de tareas inconclusas del pasado (Zeigernick). (Nota tomada del programa difundido por las escuelas de Psicodrama Simbólico, y de Psicoterapia y Psicodrama, a quienes agradecemos la organización del seminario.)
Contando con la autorización de Manuela Maciel, queremos mostrar nuestra experiencia en seminario que indudablemente fue gratificante y enriquecedora.
El aspecto del seminario que más llamó nuestra atención fue la introducción en la técnica psicodramática de los Auxiliares Incognitos que seguidamente queremos comentar.
La técnica de los Auxiliares Incognitos se basa en el inicio simbólico de la dramatización mediante la conformación de la situación psicodramática de partida mediante un conjunto de Auxiliares cada uno de los cuales desconoce el rol que representa de tal modo que su actuación se rige exclusivamente por su vivencia emocional y la resonancia que la configuración del escenario le trasmite.
Habitualmente, se comienza con una fase de entrevista a la protagonista amplia y profunda. En la entrevista la protagonista describe el conflicto sobre el que desea trabajar, habitualmente será una configuración familiar, en la que serán presentados los diferentes grados familiares expresando no solo los vínculos familiares si no, también, los emocionales, tanto con el protagonista, como entre los diferentes familiares vinculados entre sí.
Toda esta fase de entrevista cumple, en sí misma, una etapa de caldeamiento, tanto para el protagonista, como para el grupo participante y de entre ellos quienes serán los auxiliares incognitos.
A la conclusión de la fase de entrevista, la protagonista junto a la directora deciden los Auxiliares Incognitos que comenzarán la escenificación. Conjuntamente elaboran la lista de roles y auxiliares que representará cada uno de ellos.
Seguidamente, se inicia la preparación de la escena, es el protagonista quien mediante un ritual de activación psicodramática, no verbal, introduce y sitúa en la escena a cada uno de los Auxiliares Incógnitos, cuidando de no comunicar en ningún modo nada sobre el rol que deben desempeñar.
Una vez incorporados todos los auxiliares se inicia la fase creativa, espontanea, en la cual cada Auxiliar actúa desde su posición inicial tal y como siente que la escena se lo inspira. Esta actuación inicial es completamente libre y espontánea, pudiendo darse tanto interacción espacial, como de contacto, verbal o no verbal. En esta fase se hacen evidentes las relaciones invisibles entre los auxiliares que demuestran tener un gran valor simbólico en relación con la escena latente que el protagonista trae.
De la fase de acción espontanea, en el momento apropiado, se pasa a la fase psicodramática propiamente dicha, conducida por el director del psicodrama. En esta fase se puede comenzar pidiendo a cada Auxiliar Incognito que exprese su acción y emociones sentidas en la actuación inicial. Cada uno de ellos aportará su compresión de la situación y la vivencia percibida de los demás participantes, esta expresión, aún desde los roles desconocidos, puede ser muy inspiradora y tener una enorme fuerza para el protagonista, quien en este momento pude comenzar a expresar como se siente, en relación con cada auxiliar.
A partir de este momento se comienza  a manifestar el potencial terapéutico del psicodrama en curso, inspirando al protagonista los ajustes de rol adecuados en relación con cada auxiliar y rol participante.
Conforme avanza la acción a través de la interacción del protagonista con los diferentes roles, se comenzará a hacer evidente el rol desempeñado por cada Auxiliar Incognito. Cuando la acción de modo natural lo hace conveniente se va informando a los Auxiliares del rol del que son portadores. A partir de este momento la escena psicodramática continua siguiendo la técnica del psicodrama tradicional, incluso abriendo nuevas escenas si el proceso terapéutico así lo requiere.
Tras haber experimentado esta modalidad, nueva para nosotros, hemos podido comprobar la potencia adicional que la fase Incógnita aporta, permitiendo una expresión desde lo simbólico que de otro modo es más difícil de alcanzar. Para nosotros, ha sido una experiencia muy interesante pensamos que es una técnica innovadora que, especialmente en el tratamiento de conflictos familiares, puede resultar muy útil para favorecer que el protagonista salga de la visión, habitualmente racionalizada, de sus roles familiares.
Finalmente, nuestro agradecimiento y afectuoso abrazo a Manuela Maciel por la estimulante y gratificante experiencia que nos brindo.